Sí al 2 de enero; no a la presencia de radicales en la Plaza del Carmen.
Soy partidario de un 2 de enero como aquél que compartía con mis padres cuando yo era niño. Un 2 de enero familiar, un 2 de enero en el que la Plaza del Carmen era un punto de encuentro con una parte de la historia de nuestra ciudad. En la actualidad, la plaza del Ayuntamiento es ocupada por radicales de uno y otro extremo que han usurpado el espacio público a sus propietarios: los granadinos y las granadinas. Me duele que esos radicales vengan de otras partes para impedir que podamos tener una fiesta en paz. Y de esta radicalización de la fiesta del 2 de enero tiene mucha culpa Torres Hurtado. ¿Por qué no pasaba nada antes de que él gobernara? ¿Por qué pasa ahora?
Nadie en su sano juicio se metería hoy en la Plaza del Carmen con su familia para ver tremolar el Pendón.
Yo tengo muy claro que expulsaría de ese lugar a los radicales, no les dejaría pasar. Y para eso es necesaria la implicación de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, a los que pediría colaboración.
Por lo tanto, sí al 2 de enero, como también sí a la festividad de Mariana Pineda; sí a que la Plaza del Carmen sea un lugar en el que las familias se encuentren sin miedo; sí a modificar algunos aspectos del día para que se convierta en una jornada de convivencia y que recuerde que nuestra tierra ha sido la casa de culturas diversas y ricas que siempre han tenido en común una cosa: el amor a Granada.
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